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martes, 5 de junio de 2012

viernes, 4 de mayo de 2012

Los otakus y las cosas que guardamos.

Si algo tenemos muy arraigado en la cultura occidental, y que me ha tocado vivir de forma muy especial en México, es esa mala costumbre de guardar todo. Guardamos el angelito de recuerdo del bautizo (que no sirve para nada), los trastecitos de plástico de la crema o del yogurt de litro, la caja de los zapatos nuevos que terminamos ocupando para guardar más cosas, en fin, guardamos una infinidad de cosas inútiles y otras más que decimos “por si se llegan a ocupar después“. Nos duele deshacernos de las cosas porque en su momento nos costaron mucho dinero, o nos las regaló alguien especial, o en algunas ocasiones, por pura envidia de no querer dárselas a alguien más que quizá si las necesita. Esto también se ve traducido al mundo digital: nos duele eliminar cosas. Compramos torres y torres de DVDs vírgenes, queremos discos duros cada vez de más capacidad para que nos quepan más cosas. Esto tiene que ver, supongo, con esa mentalidad que tenemos los seres humanos actualmente de que lo que tenemos nos define. La reciente y creciente popularidad de los productos de Apple es otro reflejo de esto mismo. Pero me desvío del tema, hablaba sobre guardar cosas.  Esto es Otaku Mode así que, como ya he hecho anteriormente con otras cosas, en esta ocasión abordaremos este tema pero desde un punto de vista otaku: discos duros llenos de anime con la mejor calidad de video posible, cajas debajo de la cama llenas de tomos de mangas, torres y torres de DVDs de videojuegos que hace años pasamos y seguramente no hemos vuelto a jugar… ¿De verdad necesitamos guardar todo eso? ¿De verdad necesitamos guardar las cosas?



Lo confieso: yo también tengo por ahí rodando varios discos duros (internos, que es lo que había antes) llenos de anime, de videos musicales, de mangas, de comics, etcétera. Tengo torres y torres de CDs y DVDs de lo mismo: anime, películas, videojuegos, conciertos, algunas series americanas, photobooks y otra infinidad de cosas. Tengo una caja arriba del clóset llena de mangas y cómics. Todo eso sigue ahí más por la pereza de ponerme a revisar todo para ver que hay que sacar que por las ganas de conservarlo. Pero fuera de todo eso que he ido acumulando por más de una década, de un tiempo a la fecha he procurado guardar lo menos posible: guardar solamente aquello que se que voy a volver a ocupar dentro de poco o regularmente. ¿Anime?  Bajo AVIs de menos de 200 megas cuando tengo la oportunidad, al fin que terminando de ver el capítulo (o los capítulos, porque normalmente se me juntan varios) lo voy a eliminar. Sé que he sido un arduo defensor del Matroska como formato de video. Lo sigo siendo, es un formato excelente y apoyo al 100% la distribución de video en este formato. Cuando tengo la oportunidad, aún elijo MKVs sobre AVIs, pero sólo si están disponibles en SD, de 480p. ¿Para qué quiero bajar videos con resoluciones de 720p o 1080p si voy a verlos en la pantalla de mi laptop de 14 pulgadas? En lo que sí sigo siendo muy exigente, es en la calidad de la traducción y los subtítulos, pero eso es tema de otro post. Si de verdad deseo guardar una serie, la quiero con la mejor calidad, y la mejor calidad es la de un producto original. Nada de fansubs y su horrible español -o inglés- (olvídense de su japonés), nada de ISOs de Blu-Ray de 50 GB que no puedo quemar, si quisiera guardar una serie para la posteridad compraría el Blu-Ray original, a pesar de que no tengo lector de Blu-Ray. No importa que no la pueda ver, tampoco vuelvo a ver casi nunca las series de anime que ya vi, estoy más ocupado viendo otras que no he visto aún. Lo mismo con los mangas. ¿Para qué bajar y guardar mangas en la computadora si los puedo leer online? Porque después de la desaparición de Mundo Vid, ya no los puedo comprar físicos, además de que no tengo espacio donde ponerlos.  Y que conste, sólo hablo de leer mangas online, en el caso de ver anime en YouTube sí sigo diciendo que es un insulto. He dicho que ya no soy tan quisquilloso con la calidad pero, óiganme, quiero que se vea por lo menos decente y la calidad del anime online si está por los suelos.
Los otakus solemos llorar cuando vemos esas fotos de Japón de mangas tirados a la basura. Seguramente los otakus japoneses (que no son igual que los otakus fuera de Japón) también guardan sus mangas como preciados tesoros, pero como es de suponer el manga en Japón tiene una mayor penetración en la sociedad que en cualquier otro lugar del mundo, en Japón no hay que ser otaku para leer mangas y los japoneses en general tienen esa cultura de no guardar tantas cosas después de que cumplen su función como lo hacemos en occidente. Estoy seguro que si en algún momento logro irme a vivir a Japón, a excepción de algunas películas y quizás alguna que otra serie, no voy a comprar ni descargar anime regularmente. ¿Para qué, si puedo verlo en la televisión? Y puedo hasta grabarlo directamente de la televisión si no puedo verlo a la hora de la emisión. Me imagino que muchos japoneses piensan de la misma manera. Figuras y mercadishing son un punto aparte. Pero regresando al anime o al manga, muchas personas dirán que en Japón no está tan arraigado guardar mangas o coleccionar anime (repito, fuera de los otakus) precisamente porque es mucho más fácil de conseguir. Es decir, estamos admitiendo que guardamos cosas por motivos sentimentales: no tanto por el continuo uso que le vayamos a dar, sino simple y sencillamente por la satisfacción de tenerlas y/o haberlas conseguido.



Ciertamente los tiempos van cambiando. En esta época, Internet hace todo más fácil de conseguir. Hace algunos años, conseguir un VHS de una serie de anime era toda una odisea pero ahora, por cada serie de anime tenemos 5 o más fansub dispuestos a ofrecérnosla completamente gratis. Tenemos varios sitios para leer mangas online. Videos musicales, de los cuales yo antes si era muy fan de descargar y guardar, ahora simplemente los vemos en YouTube. En mi caso, respecto a los videojuegos siempre tengo en mi partición de Windows un máximo de 2 o 3 juegos instalados. Me dedico a esos hasta que los paso por completo.  Y luego, a desinstalar (y últimamente, a eliminar para siempre) y a jugar otros. Emuladores de consolas son una excepción porque siempre vuelvo a jugar cada cierto tiempo alguna versión de Pokemon o Sonic The Hedgehog 2 o Mario Kart 64 con los primos. Los pocos juegos que he comprado originales: vendidos; no tengo ninguna consola pero de tenerla supongo que haría lo mismo. Bajo muchas películas y es lo mismo: AVIs de 700 MB (eso sí, solamente DVD-Rips) que a veces si llego a guardar para ponerlas en las reuniones familiares o así. Pero luego de eso, adiós. Las películas que me han gustado mucho, las compro originales. Y sí, lo admito abiertamente, sólo por la satisfacción de tenerlas en original. Admito que no me deshago de todo, pero sí la mayoría de las cosas que sé que me estoy mintiendo cuando digo que voy a volver a ver/leer/jugar y que, como dije antes, solamente voy a guardar para decir que lo tengo. Eso sí, tengo una seria fijación con guardar wallpapers pero esos ni pesan nada (a excepción de esos PNGs de resoluciones enormes de15 MB) pero esa es otra historia.
Yo les pregunto a ustedes, ¿de verdad vuelven a ver cada serie de anime que guardan? ¿Vuelven a leer esos mangas que seguramente hace años, sí, años, que no sacan de sus cajas o que sólo están en el librero como decoración?  Cuando se vuelvan a burlar de esa prima que tienen que guarda las etiquetas de la blusa de buena marca que se acaba de comprar, pregúntense ustedes: ¿y yo para qué guardo todavía las cajitas de mis nendoroids? Caso real, pero prometo que ya las voy a tirar.



Fuente:  otakumode


Este es un post que me gustó mucho al leerlo, ya que tiene muchisima razón en lo que dice, así que  decidí copiarlo en mi blog para no olvidarlo y de vez en cuando recordarlo, ya que merece la pena leerlo y reflexionar sobre ello.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Muere en Japón el perro más viejo del mundo a los 26 años de edad.



Habituado a ostentar los récords de longevidad humana, Japón anunció esta semana el fallecimiento de otro tipo de decano: el perro más viejo del mundo falleció a los 26 años y nueve meses.

El perro Pusuke, de raza indefinida, murió el lunes pasado por la tarde. Su edad correspondería al equivalente de 120 años para un ser humano, informaron este jueves los diarios nipones.

Repentinamente, el animal se negó a alimentarse y mostró dificultades para respirar, contó su dueña Yumiko Shinohara, que cuidó de Pusuke hasta el final.

"Estaba a mi lado desde hace 26 años, era como un hijo", explicó Shinohara, que tiene 42 años. "Le estoy agradecida de haber vivido tanto tiempo", agregó.

Su can había ingresado el año pasado al libro Guinness de los récords como el perro más viejo del mundo.

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Pusuke, el perro más longevo del mundo, murió en Japón a los 26 años, informó hoy la prensa local.
Según la dueña de Pusuke, la nipona Yumiko Shinohara, el can gozaba de buena salud y su muerte se debió a causas naturales.

El famoso perro, nació en la casa de los padres de Shinohara en marzo de 1985.

En 2008, Pusuke fue atropellado por un auto, lo que hizo temer por su vida, pero gracias a una exitosa intervención quirúrgica el can sobrevivió.

En diciembre de 2010, Pusuke fue incluido en el Libro Guinness de los Récords como el perro más anciano del mundo.

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Pusuke, el perro más longevo del mundo según el Libro Guinness de los Récords, murió ayer en su casa de Sakura, provincia de Tochigi, a los 26 años y 9 meses de edad, el equivalente humano a 125 años.

Nacido el 1 de abril de 1985, Pusuke, un perro macho cruzado con un "shiba inu", una raza autóctona de Japón, murió en su casa después de que su dueña, la nipona Yumiko Shinohara, llegara a su domicilio tras hacer unos recados.

"Creo que esperó hasta que llegué", dijo su dueña, ama de casa de 42 años, que además quiso recalcar y agradecer los buenos recuerdos que han vivido juntos, ya que el perro nació en casa de unos familiares de Shinohara cuando ella tenía 16 años.

Según la mujer, el perro mostraba su habitual buen apetito y realizó su paseo diario el día anterior, aunque el lunes por la mañana se negó comer de manera repentina y empezó a mostrar dificultades para respirar, añadió Kyodo.

El can comía con normalidad dos veces al día e incluso recibía de vez en cuando alguna golosina, detalló su dueña. En 2008 Pusuke superó un atropello que estuvo a punto a acabar con su vida, aunque gracias a una intervención quirúrgica logró salir adelante.

La organización del Libro Guinness de los Récords registró al perro nipón como el can vivo más anciano del mundo el pasado diciembre después de verificar tanto sus documentos de vacunación como el registro municipal de animales.

Pusuke no ha podido superar el récord del perro más longevo del que se ha tenido constancia y que está en poder de Bluey, un pastor ganadero australiano que vivió 29 años entre 1910 y 1939, y que pasó más de dos décadas guiando reses en la localidad australiana de Rochester, en el estado de Victoria.

 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Llevarás mucho en Japón cuando…

  • … te refieres a ti mismo como “gaijin” porque sabes que les da por saco a los gaijines que llevan poco en el país y ponen el grito in the iClouds todo ofendidos.
  • … haces un huevo de reverencias mientras hablas por teléfono.
  • … ofreces tu tarjeta de visita a veces hasta antes de darle la mano a cualquiera que te presenten.
  • … rayas a los tuyos cuando vuelves a tu casa y dejas los zapatos en la puerta entrando descalzo.
  • … te agachas automáticamente al entrar o salir del metro (esta no me pasa a mi ni de lejos, jajaja).
  • … ignoras a otros gaijines, especialmente turistas que establecen contacto visual y te sonríen.
  • … has pretendido que no hablas inglés por lo menos tres veces, como las quince últimas que pasó el de la NHK por casa.
  • … tu talla de ropa es por lo menos una letra más que la que tenías en tu país. Si vienes de yankilandia, hablamos entonces de meterle dos o tres X por delante.
  • … ves un escote prominente cada luna llena como muy seguido, pero te jartas de ver minifaldas cuyo uso es totalmente independiente de lo que marquen el termómetro y las isobaras.
  • … un alto porcentaje de las fotos que sacas son de platos de comida cuando antes te lanzabas estilo espartan al ataque con el tenedor y ni mucho menos te acordabas ni de que llevabas cámara encima.
  • … doblas y redoblas la funda de papel de los palillos para hacer un pequeño soporte para ellos cuando sales fuera a comer.
  • … te rayas cuando ves a gente sacar la moenai gomi en días de moeru gomi.
  • … la palabra “otaku” te da porsacu.
  • … comes natto, y ya no lo haces por integrarte o demostrar valentía, es que encima te gusta y hasta lo echas de menos.
  • … ya te has desengañado con eso de que los condones japoneses no te valen, cuando te han valido con holgura siempre, eso sí, seguirás diciendo que no :ikufantasma:
  • … tienes ya una marca favorita de nihonshu, shochu o cerveza japonesa (juas, esto casi desde el primer día)
  • … no te gusta Roppongi porque no hay más que manadas de gaijines dando voces.
  • … has llevado un omikoshi o has salido a bailar en obon.
  • … te sabes las vending machines más baratas de los alrededores.
  • … eres coleguita de alguna viejica del vecindario, que siempre saluda y te alaba por tu nihongo.
  • … te bañas más del doble de lo que lo hacías en tu país.
  • … tienes por lo menos tres libros en japonés que te compraste y que nunca has leído, aunque algún día…
  • … ya ni te molestas en comentar en blogs cancamuseros monotemers sobre Japón y lo de siempre, que si las puertas de los taxis se abren solas, que si jarají, que si jarajá.
  • … te aburres sobremanera cuando alguien que ha estado de visita te cuenta que alguien le acompañó hasta tal sitio a comprar no se que billete.
  • … te raya quedar con paisanos que te contactan por internet y quieren que les hagas de guía a cambio de “pagarte unas cervezas” cuando no sabes absolutamente nada de ellos.
  • … te quedas sopa en el tren y te despiertas justo 10 segundos antes de la estación en la que te bajas.
  • … te sientes un ser suertudo cuando vas a un baño público y no hay un charco delante del urinario de pared.
  • … no has vuelto a al menos tres izakayas donde sabes que empezaste nomihoudais pero no como acabaron aunque tienes un sexto sentido que te dice que mejor no volver.
  • … te descojonas mucho más cuando en la tele alguno se lleva una hostia o sale disparado por el aire disfrazado raro que con cualquier serie de humor típica de estas de situación.
  • … vuelves a tu país y prácticamente todos los del sector servicios te parecen unos bordes que odian su trabajo, a todos sus clientes y especialmente a ti que estás delante.

Traducido, editado y completado libremente del post de Invisible Gaijin

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En mi caso me gustó tanto, que lo copie de ikublog  ^_^

sábado, 14 de mayo de 2011

Creando rutas de tren en Japón.

Aunque parezca cosa de magia en Japón tienen tanta suerte que pueden calcular sus rutas de tren por el móvil, basta con elegir la estación de salida y la de llegada y el programita te dice la ruta, el tiempo que se empleará, los trasbordos y el coste de la misma ^_^













No hace falta hablar de la puntualidad de estos, ¿verdad?  ;-)

Por si se quiere probar en la red aquí dejo un par de enlaces:



¿Útil?, personalmente creo que si, así no se pierde tiempo y se gana en fiabilidad,  no teniendo que preocuparte de llevar mapas u horarios en los bolsillos ^_^

Todo un adelanto, ¿no crees?

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